La sociedad a través del espejo negro - Black Mirror (Charlie Brooker & Channel 4, 2011)


Vivimos en un primer mundo dominado por las abrumadoras tecnologías socializantes. El afán por comunicarnos nos afecta como una droga, y como tal, todas las drogas tienen efectos secundarios. Bajo esta premisa se nos presenta esta serie inglesa creada por Charlie Brooker (Dead set) en la que, durante sus tres episodios, se plantean posibles escenarios fruto de esa necesidad imperante tanto de comunicarnos (tengamos o no algo que decir) como de estar informados sobre cualquier frivolidad que nos puedan contar.

El título Black Mirror hace referencia a esos espejos negros que acompañan a casi todo el mundo casi todos los días. Pantallas de televisión, ordenador, móviles, etc... que nos muestran las cosas de una manera real o sesgada. Demasiada información sin casi filtros que puede ser tan beneficiosa como dañina según cómo se transmita.

Tanto esta retransmisión como los medios para realizarla es sobre lo que nos alecciona Black Mirror. Para ello nos plantea una trama diferente para cada episodio: coacción política viral, utopía hipersocial y la posibilidad de recordarlo todo.


The National Anthem

En el primer episodio, el más contemporáneo, el primer ministro británico se enfrenta a un dilema... ¿moral?. Tras secuestrar a una princesa mediática, un 'terrorista' cuelga en youtube un vídeo en el que avisa de que si el primer ministro no cumple sus exigencias, matará a su cautiva.

Spoiler: además de la extravagancia de pedir a un político que se folle a un cerdo en público, en este episodio se muestra como fluye la información, la imposibilidad de detenerla y cómo se puede utilizar para casi cualquier empeño. Eso y lo hipócrita, morbosa y estúpida que es una canción cantada por infinidad de bocas.




15 Million Merits

En una utopía futurista (y no tanto), vemos como se desarrolla el día a día de un grupo de postadolescentes en una especie de centro destinado a crear talentos televisivos... o algo. Como si de un facebook real se tratase, la gente vive conectada a sus compañeros constantemente y se desvive por pedalear en sus bicis estáticas o ver cualquier cosa con la que los bombardeen para así ganar los méritos necesarios para poder acceder al juicio de los 3 jueces de una especie de Tú si que vales (con Risto Mejide incluido).

Spoiler: como en casi toda utopía, siempre hay un elemento subversivo. Una persona hastiada de todo, que ve en una recién llegada (el amor) una manera de romper con la rutina. Le da los méritos de su hermano muerto y accede casi directamente al 'concurso'. Pero todo se trunca cuando en lugar de cantante le dan el rol de actriz porno, con lo que nuestro protagonista queda destrozado. Es un mundo hiperbolizado pero en el podemos identificar algunos problemas actuales e incluso sacar ciertas conclusiones como que es relativamente fácil luchar contra el sistema pero practicamente imposible salir de el.




The Entire History Of You

Todo lo que uno ve se puede recordar como una grabación. Un sistema implantado detrás de la oreja te permite almacenar y gestionar el contenido de tu vida entera además de proyectarlo o verlo en tu cabeza a tu antojo. El problema es cuando te obsesionas con algo que tú u otras personas vieron y quieres borrarlo a toda costa.

Spoiler: ahora aplicamos esto a una relación de pareja y a las sospechas y tribulaciones provocadas por mentiras u omisiones de información. Cuando todo está grabado y se te plantea una duda recurrente que solo puedes solucionar con la información que posee otro, no puedes hacer otra cosa que no sea olvidarte o buscar esa información. El problema es que nunca sabes si lo que encontrarás en semejante cantidad de datos puede llevarte a la desesperación o al tan ansiado alivio. Es la información más pura, directamente de la fuente, pero, cuanto más fiel sea a la realidad, más capacidad tiene de cambiar las cosas ya sea para bien o para mal.



Además de estas tres atractivas historias, en Black Mirror podemos disfrutar de tres directores impecables, actuaciones desgarradoras y unos elegantes -y creíbles- efectos especiales. Todo esto no hace más que redondear una producción del Channel 4 que es de lo mejor que vi este año pasado y que recomiendo sin reservas.



1 desperdicio en el patio:

Erik Lönnrot dijo...

¿Volverá el monstruo llorando alguna vez? Quien sabe.

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